APRENDER A ACEPTAR EL CUERPO

aceptar el cuerpo

APRENDER A ACEPTAR EL CUERPO

APRENDER A ACEPTAR EL CUERPO ES EL PRIMER PASO PARA LLEGAR A QUERERLO

¿Querer cuerpo o aceptar el cuerpo?

Como ya sabéis, trabajo desde el enfoque de salud en todas las tallas, de la no dieta y de aprender a aceptar el cuerpo para ayudar a las personas a poner paz a su relación con la comida y con su cuerpo.

La mayor parte de las personas con las que trabajo buscan aprender a cuidarse a largo plazo sin tener que restringir o sufrir y se han dado cuenta que después de muchos intentos frustrados, las dietas de adelgazamiento no funcionan.

El proceso de aprender a cuidarse cuando se tiene un historial de dietas de muchos años o la persona está en recuperación de un trastorno de alimentación es un proceso que implica un trabajo profundo de muchas cuestiones.Desde la conexión entre alimentación y emociones, la reconexión con las señales internas de hambre y plenitud, aprender a soltar la mentalidad dieta, poner paz a la relación con el cuerpo o aprender a tratarse mejor y ser compasivo con uno mismo.

Podríamos decir que es un proceso de reconexión con la esencia de uno mismo más allá de la forma física.

Y es aquí donde surge una de las cuestiones más peliagudas y desafiantes con las que nos podemos encontrar.

¿Me tiene que gustar mi cuerpo para cuidarme?. ¿Tengo que verme bonita en el espejo para estar bien conmigo misma?.

Éstas dudas suelen surgir entre las participantes de mis cursos y sesiones. “Cuando me miro en el espejo, no me gusta mi barriga, ni mis mulos, mis pechos están caídos, etc… ¿cómo puedo llegar a querer esas partes de mi cuerpo?”

¿Cómo puedes aceptar tu cuerpo?

En redes sociales últimamente suelo ver mensajes tipo: para bajar de peso tienes que querer tu cuerpo, eres bonita por dentro y por fuera, ama tu cuerpo, todos los cuerpos son bonitos, etc…

Pero ¿cómo podemos sentir esto cuando llevamos años de lucha con él?

El mensaje que recibimos es que alternativamente a odiar nuestro cuerpo, tenemos que quererlo, pero no nos dicen cómo podemos conseguir eso.

Amar todas las partes de nuestro cuerpo es preferible que odiarlas

Sí por supuesto, amar todas las partes de nuestro cuerpo es preferible que odiarlas, pero tenemos que vigilar que este desafío no se convierta en una nueva lucha para que las cosas sean diferentes a como son, un nuevo “tengo que ser mejor”.

De esta manera te puedes encontrar delante del espejo diciéndote cosas bonitas que en realidad no sientes, y sintiéndote peor aún por ello.

Tal vez decirte cosas bonitas te ayude, pero si no es así, no te sientas mal porque tus sentimientos son los que son y no tienes por qué luchar también contra ellos.

Aprender a querer el cuerpo puede llevar años y la realidad es que como seres humanos lo que de verdad importa es cómo nos cuidamos en el aquí y en el ahora.

¿Podemos a aprender a convivir con el cuerpo que nos ha tocado? ¿Podemos cuidar nuestro cuerpo a pesar de que nos guste?

Aprender a aceptar el cuerpo

Pues claro que sí, de igual manera que aceptas y te preocupas por tus amigas independientemente de su forma física, o le cambias el aceite a tu coche a pesar de que está viejito y destartalado, tú eres mucho más que tu cuerpo.

Tu cuerpo es tu contenedor, y es importante en la medida en que te ayuda a moverte, cuando juegas con tus hijos, cuando practicas ejercicio físico, cuando sales de excursión, cuando bailas, etc…pero poco más.

Por tanto, vemos que la cuestión es un poco más compleja de lo que parece.

Antes de que surja el amor hacia nuestro cuerpo tenemos que aprender a convivir con él, aceptándolo tal y como es.

La aceptación es el paso previo al amor y aceptar el cuerpo requiere cierto tiempo. Aprender a aceptar las emociones y pensamientos asociados a nuestro cuerpo es primer paso para que éste no represente una amenaza. ¿Puedo mirarme al espejo y decirme, “no me gustan mis muslos”, “no me gustan mis dientes”, pero los acepto tal y como son.

Aceptación es la cualidad de la consciencia que reconoce las cosas tal y como son.

Aceptar la realidad no significa que tengas que amarla o que te tenga que gustar, se trata de convivir con ella soltando la tendencia a negar, rechazar o evitar, simplemente aceptar tu cuerpo.

En el rechazo es donde está la raíz del sufrimiento y es con eso con lo que tenemos que trabajar, empezando con la aceptación y tal vez, más adelante, llegando a amar alguna parte de nuestro cuerpo o todo él.

Si cuando me miro al espejo lo que surge es rechazo, sin darme cuenta se iniciará una cadena de pensamientos y emociones y acciones para “arreglar eso”, como restringir alimentos y hacer ejercicio para quemar, desde las cuales es mucho más difícil cuidarse a largo plazo.

En cambio si lo que surge es aceptación, estaré mucho más tranquila y serena para conectar con mis necesidades y las de mi cuerpo en el aquí y en el ahora y más preparada para cuidarme mejor.

Y si además conectamos con lo que es realmente importante para nosotros, con nuestros valores, cambiando poco a poco la visión estética que tenemos de nuestro cuerpo a una visión más instrumental, dándonos cuenta de todo aquello que podemos hacer con nuestro cuerpo y recordándonos que somos mucho más que un cuerpo, el camino aún será más fácil.

Por tanto, tal y como comentaba al principio, poner paz a la relación con la comida y con el cuerpo pasa por reconectarnos con nuestra propia esencia, con lo que de verdad somos más allá de nuestro cuerpo.

Cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo tiene mucho que ver con cómo nos relacionamos con nosotros mismos, tiene que ver con nuestra autoestima, con nuestros valores, con nuestras experiencias vitales.
En el próximo post profundizaré un poco más sobre esto.

Por tanto, te invito a que te recuerdes que eres suficiente tal y como eres, tanto si amas como si no amas tu cuerpo.

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