¿POR QUÉ ESTOY DELGADA?

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¿POR QUÉ ESTOY DELGADA?

Los que me conocen saben que estoy delgada y si me has visto en redes sociales tal vez te habrás dado cuenta de ello. Lo he sido siempre, mi peso nunca ha oscilado más allá de 4 o 5 kilos e incluso en mis embarazos no subí más de 10 quilos.

Pero sinceramente, no puedo decir qué parte de esto es mérito mío, (si es que estar delgada puede considerarse un mérito) y qué parte se debe a mi genética.

Escribo este post como reflexión sobre el hecho de que como profesional de la salud expuesta en redes sociales, es fácil que las personas que me siguen puedan pensar que tengo esta figura física delgada porque practico un tipo de dieta o deporte que me hacer estar así y querer que las acompañe profesionalmente para que les facilite esa fórmula que me hace estar delgada.

No puedo negar que cualquier profesional de salud es un referente para sus pacientes, pero tampoco podemos obviar que esto es así dentro de una sociedad que se mueve por unos estándares estéticos donde la forma corporal delgada se asocia a salud y bienestar.

Las redes sociales son un reflejo de la sociedad y mucho de lo que se está publicitando o enseñando en ellas va en la línea de  fomentar unos ideales estéticos que a veces están muy lejos de la realidad.

¿Estar delgada es sinónimo de salud?

Y la realidad es que los seres humanos tenemos múltiples y diversas formas corporales y que la forma corporal delgada no tiene por qué ser sinónimo de salud.

Gran parte del sufrimiento humano surge de la búsqueda fuera de lo que creemos que nos falta o lo que está mal en nosotros, muchas veces relacionado con el cuerpo.

Y lo hacemos a través de una nueva dieta, un nuevo plan saludable, un pantalón, un bolso, un nuevo cambio en nuestras vidas que nos llevará a ser las personas que queremos ser. Y nuestra mente ansiosa no para de escanear el exterior buscando, anhelando encontrar eso por fin.

Las redes sociales son un maravilloso escaparate de todas esas cosas que anhelamos en forma de imágenes perfectas.
Sobre todo Facebook e Instagram donde las publicaciones relacionadas con la salud nos muestran platos perfectos, retos cumplidos y felicidad absoluta.

Personalmente solo puedo decir que no tengo ninguna fórmula mágica.

A pesar que mi peso ha sido más o menos estable, he sido infeliz estando delgada y por mi profesión me consta que la insatisfacción con el cuerpo se da en todo tipo de formas físicas, tanto delgadas como más gruesas.

También puedo decir que a pesar de que siempre he llevado una alimentación saludable, en muchos momentos de mi vida no me he sentido bien ni físicamente ni emocionalmente.

La salud y el bienestar son mucho más que una forma física y abarcan mucho más que lo que comemos.

La salud es lo que comemos, cómo nos lo comemos, son nuestras emociones y la gestión que hacemos de ellas, es el movimiento que hacemos, nuestras relaciones personales, etc…

En definitiva la salud y el bienestar se basan en la capacidad de atender nuestras necesidades físicas y emocionales en la dirección que apoye nuestro bienestar.

Seré más feliz cuando…

Tendemos a pensar que hay un lugar temporal donde ya no ansiaremos nada. Un punto de llegada. Que cuando consigamos ese peso, ese trabajo o ese título ya no necesitaremos nada más.

Y el único momento que existe es el aquí y el ahora, con todo lo que conlleva. No hay un mañana, solo hay un hoy.

Eso no quiere decir que no podamos hacer cambios en nuestras vidas para acercarnos a aquello que realmente es importante para nosotros.

Pero este cambio debe ser desde la investigación curiosa de qué es lo que nos sienta bien, qué es lo que nos satisface y que es lo cubre nuestras necesidades de la mejor manera y no desde la persecución de un ideal de perfección.
Siendo conscientes de nosotros en el momento presente, de forma compasiva y amable.

Eso no tiene porqué traducirse en practicar un tipo de alimentación concreta asociada a una etiqueta, sino en aprender a estar en nuestro propio camino, con paciencia y compasión.

¿Por qué Mindfulness?

Personalmente, ese es el camino en el que estoy y por el que opté profesionalmente hace años, ayudando a las personas a emprender las acciones necesarias que apoyen su salud desde el enfoque de la no dieta.

Uno de mis mayores cambios personales ha sido a consecuencia de la práctica del mindfulness.

Mindfulness me ha enseñado a relacionarme de una forma diferente con mis pensamientos, con mis emociones y conmigo misma.

Me permite darme cuenta de cuando mi mente empieza a buscar fuera, empieza a ansiar esa perfección y recordarme a mí misma que ya soy suficiente tal y como soy.

Mindfulness me ha permitido estar con mis imperfecciones de forma compasiva, con una actitud de aceptación y de no juicio.

Soy madre de dos hijos y como cualquier madre y mujer en la sociedad actual sufro el estrés de no llegar a todo.
He aprendido a simplificar mi vida sin perder mi valor de cuidarme ni de cuidar a mi familia. He aprendido a no exigirme más de la cuenta, porque mi vida, al igual que la tuya, muchas veces no es fácil.

Confieso que nunca me he tomado un batido verde, que no practico running y que muchas veces tengo la sensación que soy un poco caótica.

Pero también es verdad que intento hacer diariamente 15 minutos de yoga y 20 de meditación. Que no faltan las verduras en cada una de las comidas que preparo y que siempre compro y preparo cereal integral.

He aprendido cuidar de mi misma y de mi familia sin etiquetar mi alimentación de ninguna manera. También me encanta seguir aprendiendo y descubriendo platos ricos y saludables. Si quieres saber más sobre mi te invito a que leas mi bio.

Y este es el camino que ofrezco a las personas que quieran trabajar conmigo:

El de aprender a cuidarse soltando el anhelo de perfección, el de descubrir cómo cuidarse de forma flexible y compasiva, el de descubrir qué se esconde detrás de su mente ansiosa y poder incorporar hábitos saludables de la forma más fácil posible.

Si quieres saber más sobre cómo puedo ayudarte, contáctame aquí.

De entrada te puede ayudar hacerte estas reflexiones:

  • ¿Qué es para ti la salud?
  • ¿Es solo estar delgada?
  • ¿O puede ser sentirte bien con tu cuerpo y sentirte bien en tu cuerpo?
  • ¿Es tener también bienestar emocional?
  • ¿Te permite tu cuerpo hacer todo lo que quieres hacer?
  • ¿Puedes hacer algo por mejorar tu salud sin tener que perseguir un ideal estético?
  • ¿Te has descubierto a ti misma ansiando algo fuertemente pero al conseguirlo te has dado cuenta que esa satisfacción dura poco?
  • ¿Practicas un tipo de alimentación porque crees que es lo que debes comer pero no consigues sentirte satisfecha con ella?

Y te invito también a que leas también este post sobre cómo podemos aprender a aceptar nuestro cuerpo para cuidarnos mejor.

Espero que la lectura de este post te haya hecho reflexionar, me encantará leer tus comentarios 🙂

 

 

Comments (2)

  • Marina Reply

    Me ha encantado este post. Me ha abierto los ojos en cuanto a que no hace falta hacer cosas extraordinarias para ser feliz. Las mujeres somos blanco de mucha presión que nos viene de todas partes para llevar una vida perfecta y ordenada, para tenerlo todo controlado. Y eso es imposible, y está bien que nos demos cuenta de que la persecución de estos ideales nos resta mucha felicidad.

    2 Mayo, 2017 at 1:56 pm
    • SUNRISE Reply

      Hola Marina, me alegro que te haya gustado. Esa es la idea que quería transmitir, que tenemos que aprender a soltar “exigencias”, escucharnos, aceptarnos y dejr de buscar fuera continuamente la fuente de la felicidad. Gracias por compartir!

      16 Mayo, 2017 at 12:45 pm

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