Muchas de las personas que llegan a mi consulta llevan tiempo intentando resolver solas lo que les ocurre.
Han buscado información, han intentado cambiar algunos hábitos, entenderse mejor o controlar aquello que les genera malestar. Aun así, la ansiedad continúa, la relación con la comida o con el cuerpo vuelve a complicarse, o una situación vital difícil acaba desbordando los recursos que hasta entonces les habían ayudado.
No hace falta que llegues a terapia sabiendo exactamente qué te ocurre ni qué quieres conseguir.
Empezaremos por conocer tu situación concreta: qué te preocupa, cómo está afectando a tu vida, qué has vivido y qué respuestas has ido desarrollando para poder afrontarlo.
A partir de ahí iremos dando forma al proceso, respetando tu ritmo y revisando juntas lo que vas necesitando.
