3 FORMAS DE DIFERENCIAR EL HAMBRE FÍSICA DE LA EMOCIONAL

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3 FORMAS DE DIFERENCIAR EL HAMBRE FÍSICA DE LA EMOCIONAL

Si tienes las sensación que sientes hambre a todas horas, tal vez estés confundiendo el hambre física con el hambre emocional. Y esto es normal, porque ambas hambres se pueden confundir fácilmente.

Mi experiencia después de varios años ayudando a las personas a incorporar unos hábitos alimentarios más saludables, tanto en talleres como sesiones individuales de Mindful Eating, es que una de las grandes dificultades reside en el hecho de que es muy difícil diferenciar si lo que sienten es hambre o son otras emociones y estados manifestándose en el cuerpo.

Aunque podamos tener claro que sentir hambre física es diferente a sentir ansiedad o estrés, lo cierto es que en numerosas ocasiones les damos la misma respuesta, que es comer.

Comer a causa del hambre psicológica o hambre emocional es una forma de comer acompañada por una urgencia muy fuerte que no responde a un propósito de nutrir el cuerpo, sino que tiene el propósito de confortar, calmar, recompensar, distraer y regular emociones negativas.

Según numerosos estudios, la mayoría de personas con problemas de peso tienen patrones de comer emocional sin ser conscientes de ello.

Cuando nos ceñimos a una dieta que nos dice qué y cuánto comer, dejamos de tener presentes señales internas de hambre, plenitud y satisfacción y pasamos a funcionar en base a las señales externas de ese plan dietético.

Después de años de dieta, al final ya no somos capaces de saber si lo que sentimos es hambre física o es el estrés y las emociones manifestándose en el cuerpo.

Si te reconoces como una de esas numerosas personas que llegan a casa y no pueden parar de picar hasta que la cena está lista, aquí te dejo unos consejos que te ayudarán a diferenciarlas,  además de unos pequeños trucos para gestionarlas mejor.

DESCUBRE 3 MANERAS DE DIFERENCIA TU HAMBRE FÍSICA DE TU HAMBRE EMOCIONAL

1- Dónde se manifiesta

El hambre física se manifiesta en el estómago en forma de ruidos o vacío, y en el cuerpo en forma de sensación de baja energía y dificultad de concentración.

En cambio, cuando lo que sentimos es hambre emocional, el estómago está tranquilo, aunque es cierto que podemos sentir algunas sensaciones que pueden ser confundidas con hambre física, como un nudo en la boca del estómago, sensación de opresión o de inquietud en la parte baja del tórax.

2- El tipo de alimento

La segunda forma de diferenciar qué tipo de hambre tienes, se centra en los tipos de alimentos.

Cuando tenemos hambre física, estamos abiertos a varias opciones (fruta, verduras, carne, huevos, pan, etc…) y si llegamos a tener mucha hambre, cualquier alimento nos puede ir bien.

Intenta recordarte a ti mismo sintiendo un hambre voraz, ¿verdad que te hubieras comido cualquier cosa en ese momento?

En cambio, cuando sentimos hambre emocional, solemos tener antojos por un determinado alimento, probablemente con alta carga de azúcar, grasas o sal, como pueden ser galletas, chocolate, patatas fritas, etc… Estos alimentos tienen un efecto placentero-reforzante en nuestro cerebro y por tanto son los que nos ayudan a calmarnos o confortarnos en ese momento.

Por tanto, cuando sientas el impulso de comer, párate un momento y observa qué tipo de alimentos te está pidiendo: ¿tienes sólo uno en la cabeza, o puedes valorar y escoger opciones?

3- El tiempo

La tercera forma de descubrir si tienes hambre psicológica o física, se centra en el tiempo que ha pasado desde la última comida.

Si te descubres a ti mismo buscando comida y tan solo hace una hora que has comido, probablemente sea hambre emocional.

CÓMO DIFERENCIAR Y GESTIONAR TU HAMBRE EMOCIONAL

1- Cierra los ojos e intenta recordar un momento en el que realmente has tenido hambre.

  • ¿Dónde sentías el hambre?
  • ¿Qué sensaciones físicas notabas en el estómago?
  • ¿Y en el resto del cuerpo?
  • A continuación, lleva la atención a tu estómago y tu cuerpo en este momento.
  • ¿Estás sintiendo alguna de esas sensaciones?

2-Lleva también tu atención a la parte superior de tu abdomen y tórax y pregúntate:

  • ¿siento ahí alguna sensación física que puedo estar confundiendo con hambre?

3- Si te das cuenta que tu estómago está tranquilo, haz diez respiraciones profundas y lentas y después pregúntate si todavía quieres comer.

Este ejercicio puede ser más complicado en ciertos momentos cuando se combinan hambre física y hambre emocional, por ejemplo cuando han pasado varias horas desde la última comida y encima estás acumulando estrés. Entonces ambas hambres pueden hacer un cóctel molotov difícil de controlar.

4- Haz un repaso de tu día para detectar aquellos momentos en los que pueden estar coincidiendo ambos tipos de hambre. Tal vez al llegar a casa por la tarde después de un duro día de trabajo, o justo antes de la comida del mediodía.

Si detectas un patrón que se repite, una buena manera de gestionarlas es no permitir que ambas hambres alcancen ese punto crítico: 

  • Asegúrate de que tu hambre física no llega a un nivel de incomodidad, por ejemplo, comiendo unos frutos secos  un rato antes de salir del trabajo
  • Practica algo que te relaje durante unos minutos como una pequeña  meditación, un masaje en las manos con aceites esenciales o tomarte una infusión que te guste a pequeños sorbos.

Si quieres saber más sobre el hambre emocional,te invito a leer este otro post donde te explico cómo las dietas pueden estar creándote hambre emocional : Comer emocional y dieta, el ciclo del que es posible salir

Espero que con estos consejos te ayuden a identificar y gestionar mejor ambos tipos de hambres. 

Y si crees que necesitas profundizar en tu relación con la comida, estaré encantada de tener una visita informativa para ver cómo te puedo ayudar.

 

 

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