comer emocional

¿ES COMER EMOCIONAL O ES CULTURA DE LA DIETA?

Hace unos días dejamos atrás el 2022 para iniciar un nuevo año, un nuevo ciclo.

 

Aunque hay mucha gente que su año empieza en setiembre del año anterior, también hay mucha gente que al dejar atrás un año lo toma como un momento de reflexión.

 

Y hablando de reflexiones… Hoy quiero compartir contigo una reflexión fruto de los acompañamientos que hago.

 

Continuamente llegan a mi consulta mujeres y hombres queriendo mejorar su hambre emocional.

 

Cuando hablamos de hambre o comer emocional nos referimos al hábito de utilizar la comida para regular/gestionar experiencias emocionales difíciles.

 

Normalmente vivimos el comer emocional con mucha culpa y vergüenza, sobre todo porque la cultura de la dieta continuamente nos vende que «comer de más» está mal.

 

Desde una perspectiva de autocuidado compasivo, las conductas que realizamos no son buenas o malas, sino estrategias que a corto plazo nos pueden estar sirviendo (no sabemos cómo hacerlo diferente), pero que a largo plazo nos pueden perjudicar.

 

Y el camino en este caso pasa por aprender a regular nuestras emociones y nuestro sistema nervioso con otras estrategias más alineadas con nuestro autocuidado.

 

Pero lo que a menudo observo es que lo que la persona considera como comer emocional, muchísimas veces tiene que ver con un comer descontrolado fruto de que no se está nutriendo adecuadamente.

 

La mayor parte de las veces es consecuencia de la restricción a la que nos conduce la cultura de las dietas, otras veces es por «falta de tiempo», por desconexión de la necesidades del cuerpo, …

 

Te comparto esto porque si hay momentos dónde sientes que no eres capaz de controlar lo que comes, practicar una exploración curiosa sobre tus hábitos, tus patrones automáticos te puede ayudar mucho.

 

De poco va a servir que aprendas a regular tus emociones si no te estás nutriendo correctamente en cantidad y calidad.

 

Te dejo aquí algunos desencadenante de las sobreingestas vinculadas con la cultura de la dieta: 

  • No estás comiendo la suficiente cantidad y variedad: asegúrate que no faltan hidratos de carbono en todas tus comidas. 
  • Te estás prohibiendo alimentos que te gustan.
  • No te das permiso incondicional para comer. 
  • Te relacionas con la comida desde las reglas y la culpa.

 

Aprovecho para dejarte por aquí un directo* que hice donde comparto los beneficios de la práctica de la alimentación consciente para salir de la cultura de la dieta y mejorar nuestros hábitos y automatismos.

* Si lo ves, ten preparado un trozo de fruta porque podrás hacer una práctica conmigo

 

¡Deseo que hayas tenido un buen inicio de año!

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